Entrevista a Óscar Hernández Campano

23 Nov

Entrevista a Óscar Hernández Campano

 

Esta semana, me concede una entrevista el escritor Óscar Hernández Campano. Nacido en Donostia-San Sebastián, en

Oscar Hernández Campano
Oscar Hernández Campano

1976, estudió Derecho y trabajó como profesor de Geografía e Historia. A los 16 años publicó La aventura más excitante de los últimos diez mil años, una novela juvenil. Ganó el Premio Odisea en 2002 con la aclamada El viaje de Marcos, todo un clásico de la literatura LGTB. Obtuvo el Premio Beatriz Vicente de relato con Maitasunaren ispiluak (Espejos de amor), ha publicado el relato Infinitos besos, y ¿Azul o verde? en la antología Lo que no se dice (Editorial Dos Bigotes, 2014). Participa también con el relato El amor os hará libres en una antología coordinada por el Instituto Cervantes de Nápoles.

En 2016 publica su novela El guardián de los (Egales). En esta ocasión le pregunto por su novela ‘Esclavos del destino’ (Egales).

Ginés J. Vera: Háblanos del título de esta novela, una frase que va a aparecer en la historia en un momento muy concreto… que no vamos a desvelar.

Óscar Hernández: El primer título que pensé para esta novela era mucho más poético y remitía a dos tradiciones que empapan toda la historia que se narra en el libro: La Odisea y los fados portugueses. Así que en un principio titulé esta novela Fados de Ítaca. Razones editoriales, de marketing y demás lo transformaron finalmente en Esclavos del destino. La idea de un destino que nos maneja a su antojo sigue ahí, y ese era el mensaje que quería plasmar.

Ginés J. Vera: Creo que entre los temas que los lectores van a encontrar en ‘Esclavos del destino’ están los prejuicios heredados y las convicciones educacionales. Coméntanoslo a la hora de ponerte a escribir no solo esta novela, aunque especialmente en ella.

Óscar Hernández: Todos y cada uno de nosotros somos el resultado de nuestro entorno y de nuestra educación en el sentido más amplio de la palabra. Desde que nacemos aprendemos e imitamos lo que hacen los mayores, especialmente nuestros padres y demás familiares cercanos, y después los maestros. Todas las sociedades disponen de un código de valores y de prejuicios. Es muy difícil no interiorizarlos. Después crecemos y nos vamos cuestionando muchas de esas verdades -o no-. Si lo hacemos nos surgen dudas, conflictos y -en el peor de los casos- traumas. Mi inquietud como autor se enfoca siempre a cuestionar las verdades absolutas, los prejuicios y las cosas tal y como nos han sido dadas y explicadas. Me gusta hacerme preguntas, ponerme en la piel de los demás e imaginar distintos escenarios que me encontraría si algo que asumimos como cierto no lo fuera. En eso me identifico mucho con Saramago, que era un maestro de las situaciones condicionales. Creo que todas mis obras tienen ese punto en común y, además, opino que la literatura tiene, entre otros, el cometido de hacernos reflexionar.

 

Ginés J. Vera: La historia tiene toques dramáticos, pero también de humor; háblanos de ese humor que deslizas en ‘Esclavos del destino’ para hacer sonreír al lector en algunos pasajes de tu novela.

Óscar Hernández: La verdad es que soy un tipo bastante serio, aunque en ocasiones veo el lado cómico de situaciones que no lo parecen. Creo que es necesario añadirle unas gotas de ironía, humor y comedia a la vida. Lo principal es saber reírse de sí mismo; ser capaz de mirarse desde fuera y detectar lo gracioso de una situación. En casa lo hacíamos siempre y eso ayuda a superar los dramas que la vida nos regala de serie. Además, al escribir trato de ser lo más realista posible. La vida no es toda ni todo el tiempo un drama, una comedia, un espectáculo, una historia romántica ni una aventura. Hay muchos ingredientes en el día a día, así como en nosotros mismos, por eso mis personajes suelen ser complejos.

 

Ginés J. Vera: Por último, querría preguntarte por los guiños y la conexión que comentabas con tres elementos que también he querido ver trascendentales en ‘Esclavos del destino’: el fado portugués, La Odisea (de Homero) y el mito de Ulises.

Óscar Hernández: Como comentaba, el título original, Fados de Ítaca, aunaba esas dos tradiciones que abarcan de lado a lado del Mediterráneo y que se asoman al Atlántico. Los fados son canciones tristes de amores que naufragaron en una tormenta, de hombres que ya no volverán y cuyas mujeres los lloran y añoran. Ulises, por su parte, pasó diez años en la guerra de Troya y mucho tiempo aún para poder regresar a su casa, a Ítaca, donde Penélope lo esperaba. Creo que, de haber existido entonces, Homero habría puesto en boca de la mujer de Ulises un fado. El mito de Ulises y su retorno a casa ha pasado a nuestro acervo cultural como el anhelo de conseguir algo utópico. Sin embargo, Ulises sí regresó y se reencontró con Penélope, por eso la novela bebe de ese mito y lo conjuga con el fado, porque si Josep es un trasunto del héroe griego, también es el involuntario compañero de viaje de los otros personajes, que son los protagonistas del fado de esta historia: Pablo y el hombre de la estación de autobuses. Creo que los mitos, y en especial los griegos, nos dan todas las respuestas a las preguntas que como seres pensantes nos hemos hecho a lo largo de nuestra historia. La mitología de todos los pueblos es su herencia, su legado y su tesoro. No hay que olvidarla y una novela es un buen lugar para acercarse a ella.

 

Óscar Hernández Campano presentará su novela ‘Esclavos del destino’ este martes 11 diciembre  a las 19,30h en la librería Tirant lo Blanch de Valencia.

 

Esclavos del destino Óscar Hernández Campano. Editorial Egales. ISBN: 978-84-17319-19-9

 

Gines J. Vera
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